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dimarts, 22 de novembre del 2011

Cierre Festival de Sitges 2011

Terror entre género y realidad

Acabamos con el festival de Sitges. La cita internacional de cine en Cataluña deja atrás una edición cargada de imágenes apocalípticas, marcada por los films de vocación fantástica, narrativas de autor, y algunas tentativas  imaginarias por un futuro en el que la humanidad coexiste con un mundo lleno de avances tecnológicos e inteligencia artificial. Una edición en la cual se ha hecho patente que los cambios profundos de la sociedad contemporánea  están en el punto de mira del cine internacional.

Kong (fuente: cargueroespacialnostromo.blogspot.com)
El film ganador de Sitges 2011, Red State de Kevin Smith (fuente: generacionyoung.co
Vídeo resumen de Tripulación 2.0:


 Estanis BS

dissabte, 12 de novembre del 2011

Crónica Festival de Sitges: Miércoles 12 de Octubre

Cuatro extraterrestres en el jardín del Melià

Un día más, el sol calentaba las cabezas de todos aquellos que admiraban el festival. Los extranjeros disfrutaban y mostraban su lado más veraniego; corrientes de gente invadían la playa de San Sebastián. Admiraban las pequeñas olas que rompían contra el malecón, a los pies de la iglesia. Sonaban las campanas. De nuevo en el Hotel Melià, muchas personas esperaban a sus nuevos ídolos royendo sus uñas. Se estrenaba Extraterrestre, la última película de Nacho Vigalondo. El film narra la invasión extraterrestre tras una borrachera;   cuenta en el reparto con Julián VillagránCarlos ArecesRaúl CimasMiguel Noguera y Michelle Jenner. Todos ellos, a excepción de la última, fueron presentados como grandes talentos de la nueva comedia española.


Carla, a un extremo del Jardín, observó como cuatro individuos se acercaban a paso lento y a trompicones hacia el photocall. Estaba acompañada de su amigo Adrián, que, de forma más atrevida, cogía el móvil y empezaba fotografiarlos. Los cuatro vestían ropa oscura y gafas de sol. Eran los encargados de Extraterrestre: Carlos Areces (camiseta azul y americana negra), Julián Villagrán (camisa de cuadros), Raúl Cimas (camiseta negra) y el director Nacho Vigalongo (polo azul). Carla era una fiel admiradora de Raúl y, cuando notó sus pasos cerca, no pudo evitar un vuelco en el corazón. Su compañero Adrián, sin embargo, quería hablar con Carlos. Mientras, bajo la atenta mirada atenta de las cámaras, los cuatro se detuvieron en el centro del jardín y alzaron las cabezas. Miraban todos juntos el cielo. Y, como previamente les habían pedido los periodistas, rieron como buenos cómicos.



dilluns, 31 d’octubre del 2011

Crónica: Festival de Sitges - Martes 11 de Octubre


"¡Somos los nuevos asiáticos!"

A la salida de la sala del Auditori del Hotel Melià transcurrían los útltimos días del verano. El sol iluminaba cada tramo del festival y una suave brisa marina incitaba a muchos a darse un baño. Una corriente de gente salía en desbandada subiendo la rampa comentando la película que acababan de ver: Melancholia. Un film que había causado diferentes reacciones. Ramón salía enfadado, disgustado con el último trabajo de Lars Von Trier; otros,  como Alberto y Sara, salían bostezando. Unos pocos, más familiarizados con este tipo de cine, hablaban del film. De pie y fumando tabaco de liar, Víctor y Rubén afirmaron haberla disfrutado; destacaron la profundidad dada a las relaciones familiares, felicitando la interpretación de Charlotte Gainsbourg. Sin embargo, Rebeca, una apasionada del cine, aplaudía a Kirsten Dunst, haciendo un especial hincapié en que, mirando el film, había sentido lo mismo que con El Árbol de la vida, de Terrence Malick: "le sobran algunos minutos, sobretodo en el aspecto fantástico".



La luz blanca reflejada en los parasoles del jardín del Hotel Melià, indicaba dónde saciar el hambre. Las tertulias de sobremesa giraban alrededor de Michael Ironside, actor premiado con la Máquina del tiempo (premio por toda su carrera) y protagonista de la película Transgression. Sentado en una silla, a la sombra, respondía unas preguntas a TVE. A su lado, en una mesa disfrutando un refresco, estaba sentada Pollyanna McIntosh, protagonista de The Woman  (Último film del director Lucky Mckee), que comentaba orgullosa con algunos amigos su emoción al ver que tantos admiradores querían hacerse una foto con ella.


En un abrir y cerrar de ojos, una montaña de periodistas se movilizó hacia el photocall: entraba el equipo de Emergo, una película del director catalán Carles Torrens apadrinado por Hollywood. El film trata sobre una investigación paranormal en un apartamento. A su lado, Rodrigo Cortés, escritor del guión y encargado de la segunda unidad de la película, el mejor confidente del director novel, miraba a uno de los jóvenes protagonistas, agarrado por Torrens, mientras movía enfáticamente sus puños de arriba abajo. Más tarde, Carles respondió a la pregunta de unos periodistas del Canal 8 sobre su éxito que lo resumía perfectamente: “Los cineastas españoles estamos de moda en Hollywood. ¡Somos los nuevos asiáticos!”

dimarts, 25 d’octubre del 2011

Crónica: Zombie Walk de Sitges - Viernes 14 de Octubre

La tarde de los zombies

(Viene del día anterior)

Detrás del sidecar, sujetando orgullosa una de las pancartas, Sasha avanzaba solemnemente. Era una muñeca despechada, "despreciada por las niñas", llevando con ella a Teddy, su ensangrentado oso de peluche. Un arañazo marcaba la mejilla de su blanquecina tez y unas considerables ojeras surcaban medio rostro. Se lo habían hecho ahí, en el festival, y había tenido que despertarse a las seis de la mañana: venía de Lloret.



Algunos infiltrados invadían el espacio reservado a los zombies, estropeando las fotos de por donde iban pasando. Los más respetuosos andaban dificultosamente a gachas. Resultaban incluso más curiosos que los disfrazados más puristas, como Raquel, que avanzaba arrastrando los pies con la mirada perdida. Maquillada en el festival, mostraba orgullosa su piel de muerta. "Han sido muy amables; además, me lo han hecho muy bien". Otros, como Álvaro y Sara, se maquillaron ellos mismos, en su casa. "Hace falta ser más de uno, si no, es demasiado complicado". Con menos recursos, algunos eran verdaderas odas a la imaginación. Manu, junto a su pareja, atravesados por una mazorca, se proclamaban oficialmente como los primeros zombies vegetarianos: "Comemos cerebros de tofu". Un moderno no muerto cargaba una aparatosa radio, de la que emanaba música electrónica. "¡Es el tecktonik zombie!", exclamaron unas jóvenes al verlo.

El último tramo de la cabalgata estaba cubierto por un cementerio de cartón. En las artificiales tumbas se leía, como no, Jack Daniels. El caos era tal que, entre los clientes de los bares de la calle donde tenía lugar, los zombies y los espectadores, ya no se distinguía quién era quién. Y así, la cabalgata vertió su contenido alrededor de un escenario al borde de la playa, donde todos bailaban al son de más heavy metal. Era el momento: los que habían observado durante el desfile podrían al fin hacerse una foto con aquel que más les hubiese impactado. Curiosamente, el deejay no era zombie.



dilluns, 24 d’octubre del 2011

Crónica: Zombie Walk de Sitges - Viernes 14 de Ocrubre



 La tarde de los muertos vivientes

El ojo de Juan colgaba de la cuenca. Como él, cientos de personas se disfrazaron de zombis y salieron a las calles de Sitges a pasear. Esperaban que fuesen las 20h30, hora en la que se habían citado todos delante del Brigadoon, para desfilar: era el Zombie Walk del festival de cine de terror. Una inmensa aglomeración de vivos y muertos se iba acumulando ahí, discutiendo sin ningún tipo de discriminación. Estampada en los estandartes de cartón que llevarían los cabecillas del desfile, la marca de Jack Daniel's era omnipresente. Unos altavoces dictaban qué hacer en caso de un ataque zombie al ritmo de heavy metal. Una lengua de fuego se retorcía alrededor de un libro que un predicador no muerto sujetaba con sus guantes.

"Esto parece el infierno", le comentó María a su madre, Marisa. Ésta no la escuchaba; quería enseñarle a su hija las proezas de su disfraz y, de repente, de su boca empezó a brotar sangre falsa.  La cabalgata empezó. 


Los espectadores marcaban el itinerario agolpándose alrededor. A la  cabeza, dos motos de la Guardia Urbana enfriaban los ánimos de los más exaltados. Detrás, un sidecar patrocinado por la eterna Jack Daniel's, conducido por una pareja de zombies recién casados. "Estoy aquí porque soy el hijo muerto del jefe... ¡alguna ventaja tiene que tener!"




Al rato, cuando la extraña cabalgata hubo avanzado bastante, se oyeron gritos. Se trataba de una sobreactuada escena en la que un zombie se retorcía de dolor. Otra estaba a su lado, a caballo entre el pánico y la hilaridad. Gente en círculo observaba a su alrededor, la mayoría sonrientes; los más ingenuos, en cambio, se preocupaban: "es que he oído esos chillidos y me he temido lo peor", explicaba Teresa.



divendres, 21 d’octubre del 2011



"The Other Side of Sleep

Ficha técnica / Ficha artística:


IRLANDA/HONGRIA/PAÏSOS BAIXOS. 2011
Directora: Rebecca Daly
Producció: Morgan Bushe, Macdara Kelleher
Guió: Rebecca Daly, Glenn Montgomery
Fotografia: Suzie Lavelle
Muntatge: Halina Daugird
Disseny de producció: Eleanor Wood
Direcció d'art: Michael Moynihan
Vestuari: Andrea Flesch
Música: Marc Lizier, Michel Schöpping
Efectes especials: Jim Walsh
Intèrprets: Antonia Campbell-Hugues, Sam Keeley, Vicky Joyce, Olwen Fouere, Finian Robbins

Presente en la sección oficial a competición, The other side of sleep es la opera prima de la irlandesa Rebecca Daly, apadrinada por el festival de Cannes, y una de las películas peor recibidas por el público de Sitges.

phpThumb.php.jpgLa vida de Arlene Kelly (Antonia Cambpell-Hughes) transcurre de forma tranquila y solitaria trabajando en una fábrica de cortar plásticos en un pequeño pueblo de Irlanda.  Desde que Arlene era apenas un bebé, su madre fue brutalmente asesinada y desde entonces un insomnio crónico le corroe. Sonámbula, se desvela cubierta de tierra con magulladuras en las manos. El film empieza con una escena impactante: ella se despierta en medio del bosque con el cadáver de una joven rubia a su lado. Nadie sabe qué ha ocurrido ni como ha llegado allí. Sin decir una palabra, Arlene huye; sin embargo, los habitantes de la localidad no tardan en encontrarlo. En un intento medio inconsciente y medio morboso, la protagonista se acerca a la hermana de la fallecida. Su misión será descubrir reviviendo sus fantasmas pasados, cuál ha sido su implicación real en el crimen sin despertar sospechas entre sus vecinos, consternados por el brutal homicidio.

phpThumb.php.jpg             El desarrollo de la trama y la manera en que está grabada dan a la película un estado a caballo entre el sueño y la conciencia, ofreciendo el punto de vista de la protagonista. Dada que ella es sonámbula, la película también lo es. Pese a un  planteamiento de thriller, se trata de un film introspectivo y dedicado a describir cómo afecta la muerte en un pueblo. Es una meditación en torno al sentimiento de pérdida, inquietante, atmosférica y con una sensibilidad emergente. La sensación que se obtiene a la hora de mirarla es de no estar completamente despierto, por eso, al espectador le es difícil adentrarse en la historia y formar parte de ella, los diálogos no ayudan.

La directora ha optado por una muy breve introducción, lanzándonos de lleno a un desarrollo demasiado largo y aburrido que se entrelaza con leves cabezadas para un clímax confuso e insuficiente.

Aquí tenéis una secuencia de la película.


Estanis BS y Pablo FromBarcelona

dijous, 20 d’octubre del 2011

Festival de Sitges 2011 - Domingo 9 de octubre


Crónica: El punto de inflexión
(continuación, viene del día anterior)

Un extraño sonido llegaba al mercadillo. Algunos clientes esbozaban una mueca de desagrado. "¡Qué molesto!", se quejaba Jordi, un jubilado que disfrutaba de ese exótico apéndice del festival de terror. Era una estruendosa voz, muy forzada, que emanaba de unos altavoces, situados en frente de los tenderetes. Ahí había una pequeña plaza, donde se había instalado un escenario de titiriteros. Un arlequín debatía con un pirata sobre dónde podría estar el tesoro, bajo la atenta mirada de unos niños sentados en corro. Observaban en silencio y se sorprendían con los giros de la trama. De vez en cuando, la narradora se dirigía hacia su público, que respondía con un marcado entusiasmo. Alrededor de ese teatro estaban los padres: "Pasábamos por aquí y, cuando mi hijo ha oído « marionetas », nos ha obligado a llevarle", explicaba Javier mientras señalaba orgulloso a unos de los atentos espectadores. "Ése es Manuel". Habían venido a Sitges porque el padre era un cinéfilo. Sin embargo, habían terminado donde el pequeño quería; "como siempre", remató.




        Se trataba de una compañía de titiriteros de Cádiz, Clankarakol, que llevaba unos meses trabajando en Barcelona. Vecinos del parque de la Ciutadella, ofrecen algunos espectáculos detrás del Museo del Chocolate, en la calle Princesa. Llevaban una semana probando suerte en diferentes lugares de Sitges, siempre del otro lado de la Iglesia. Entre el Hotel Melià y el templo estaba el festival: "Ha sido llegar aquí y tener público", constataba Sergio, uno de los miembros de la compañía. "Hoy ya es tarde", eran las nueve menos cuarto, "pero mañana volveremos hacia el mediodía".
   

        No muy lejos de la plaza, Sara se despedía de unos turistas alemanes. Camarera del bar Maringà, a tiro de piedra de la playa, limpiaba la mesa de los que se alejaban para un grupo de franceses. Ya hacía años que vivía en Sitges, aunque éste era el primero en el que estaba instalada definitivamente. También era el primero en el que vivía el festival trabajando; hasta los años anteriores se había emocionado al ver gente famosa. Ese año, en cambio, no era más que un conjunto de rostros que se sucedían en la terraza del bar a los que Mónica, dueña del bar, tendía la carta. "Vienen de todos los países: italianos, alemanes, ingleses, italianos...", enumeraba « la jefa ». Así era; en cada mesa se oía una lengua diferente. "Es lo que me gusta de Sitges, la gente va, viene, y siempre estás conociendo nuevas caras", comentaba con una sonrisa mientras se tomaba un café durante su pausa. Ésta se vio interrumpida por los chillidos de un grupo de niños; la obra había terminado, ya tenían el tesoro. En el fondo del cofre había un espejo, "el tesoro eres tú", tarareaban las titiriteras.


dimecres, 19 d’octubre del 2011

Festival de Sitges 2011 - Domingo 9 de octubre

Crónica: El punto de inflexión

Las ruedas de los skates de Charles, Xavi y Joan giraban a toda velocidad. Nacidos y criados en Sitges, habían vivido de primera mano todos los festivales de cine de terror prácticamente desde que tenían conciencia. Ése era el primer domingo de la edición de ese año, que llevaba tras de sí cuatro días de incesante bullicio en el pueblo. Se dirigían a la plaza de San Sebastián, donde se habían instalado unas casetas de venta. Lugar de paso entre los cines y el Hotel Melià, sede del festival, su actividad se multiplicaba exponencialmente alrededor de esas fechas.

      Entre las terrazas de los bares, cubiertas de clientes, y la playa brotaba un incesante vaivén de pasos al borde de las casetas. Se veían compradores satisfechos, instalados en los bancos, introduciendo la mano con una golosa expectación en sus recién adquiridas bolsas. "Nuestras ventas no han bajado", explicaba Vivian, dependienta en una de las paradas más tétricas. "También hay que decir que nuestros productos están muy customizados y van dirigidos a un público en concreto". Y es que los productos eran fieles a la filosofía del festival: una extensa colección de camisetas, estampadas con referencias a los clásicos de terror, vestían las efímeras paredes del stand. Muñecos, chapas y malhumoradas caretas contrastaban con el otro lado del mostrador. "La gente es majísima, viene relajada, a pasar las vacaciones". Y es que cada año acude tanta gente que representa un punto de inflexión en la vida del pueblo.

      A escasos metros de las casetas, justo encima del llamado Brigadoon, local en el que tenían lugar algunas exposiciones y se podían comprar entradas, un mercadillo rompía el olor a cine. Ganesh y Lakshmi, divinidades hindúes de la suerte y del dinero respectivamente, meditaban estampados en sus tapices. Se trataba de unas paradas dispuestas en forma de cuadrado, dejando un despejado espacio central para pasear. "No siempre hemos desentonado tanto, el año que se puso de moda Alien pusimos su huevo ahí, en el centro", explicaba Anita, una de las vendedoras. "En verano abrimos todos los días, a partir del festival, cambiamos al horario de invierno", lo acabó describiendo como una despedida; a partir del 16 de octubre, abrirían los fines de semana y los días festivos hasta que volviese el verano.


dilluns, 17 d’octubre del 2011

Crónica Festival de Sitges 2011 - Sábado 08-10

(viene del día anterior)

La blanca y amplia recepción del Hotel Melià estaba empapada de manchas de festival. Grandes pancartas, en frente de la entrada, saludaban a los que entraban; a la izquierda, el punto de información repartía todo tipo de panfletos. Los ascensores, diseñados para rascacielos futuristas, estaban orientados hacia la zona común y sus pantallas de cristal ofrecían la visión de un yo-yo a cámara lenta: vestidos de publicidad, se desplazaba al son de los clientes. Delante de esas grandes pancartas, Jordi Horno, reportero de la sección de cine de Canal10, de l'Empordà, era interrumpido por cuarta vez mientras intentaba grabar un vídeo describiendo el ambiente. Siempre pasaba alguien y tenían que volver a empezar. El quinto en hacerlo fue Luis, que volvía de su enésima reunión y se paseaba, bostezando, mirando a su alrededor sin prestar atención. Saludó distraídamente al elegante delantal que tecleaba detrás de la caja, justo delante de una entrada. Detrás de él, un universo paralelo: El Jardín, como lo llamaban los de prensa. Ahí tenían lugar las entrevistas, al borde de la piscina, y los pases de fotos.




Disfrutando de una comida a las cuatro y media de la tarde, algunos clientes del hotel observaban aquel trajín periodístico al aire libre. Sobre un verde césped se establecían pequeños núcleos de cámaras, entrevistadores y entrevistados; acomodados en las butacas y cubiertos por un parasol. Los principales medios de comunicación se turnaban, hacia la mitad de la piscina, a Jaume Balagueró, director de la saga REC. En un rincón, más alejado, Luis Tosar bromeaba con un redactor de TVE mientras el ingeniero de sonido y el cámara preparaban el micro. El actor y el director presentaban Mientras Duermes, en la que César, portero de un immueble, disfruta de su posición controlando las idas y venidas de los vecinos. Ante ese espectáculo, los medios con menos recursos merodeaban a la caza de algún nombre importante. "Se pierde mucho tiempo", explicaba Jordi Horno, "los medios mayores los tienen arrinconados; mientras tanto, nosotros a esperar". Y es que Televisión Española llevaba tres equipos, con sus correspondiente material: cámaras, micros, redactor, furgoneta, etc. La redacción de la sección de Catalunya, además, se paseaba la noche anterior por los bares del pueblo, enseñando la oferta de los llamados "menús de cine". Se trataba de unos "idénticos a los de todo el año, solo que cinco euros más caros", según Tasio, sitgetano. Un grupo de fotógrafos brotó de la parte opuesta a la piscina. Rebecca Daly, directora de la película irlandesa The Other Side of Sleep, posaba orgullosa delante del panel con el anagrama del festival. La cubría un manto de intermitentes flashes y de voces pidiéndole "un plano aquí", "un poco a la derecha", "muchas gracias"; todo en el macarrónico inglés de tres cuartos de los pistoleros de imágenes. Su gloria duró cuatro minutos, una vez las cámaras destilaron la figura de la cineasta, se disiparon, dando lugar a la segunda etapa del ritual de los invitados: la entrevista. Se trataba de desmenuzarla en los ocho minutos que acordaba la organización mientras ella seguía posando.



Aprovechando la confusión, los periodistas de Canal10 aprovecharon el descuido de las grandes cadenas para conseguir, por fin, unos preciados instantes con Balagueró.

Podéis ver las fotos aquí y aquí

Crónica del Festival de Sitges 2011, Sábado 8 de Octubre

Muy buenas!

Primero de todo, bienvenidos a Tripulación DosPuntoCero y muchas gracias por visitarnos. Esta página es un cibermedio, una revista on line, creada por algunos estudiantes de segundo de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Abrimos con una serie de vídeos, fotos y crónicas del festival de Sitges que iremos colgando a lo largo de la semana.
Esperamos que disfrutéis leyendo tanto como nosotros cubriéndolo.


Tras las desgastadas vallas del ayuntamiento de Sitges se congregaba una masa de gente expectante. Media hora antes parecía una cola; en ese momento, a la una menos cuarto según el móvil de Catalina, se había convertido en un desordenado fluir de personas. "No debería tardar mucho", le explicaba la joven a su madre, resignada pero paciente. En breve caminaría sobre la alfombra roja Boo Boo Stewart, actor que interpretaba a Seth Clearwater, rol secundario en la saga Crepúsculo. Se estrenaba ese sábado 8 de octubre la tercera película de la serie. Lo hacía la mañana del tercer día del festival, ahí, en frente del Auditori, principal sala de proyección del imponente Hotel Melià, que servía como sede de las principales celebraciones. "Pero si en la película de antes ni siquiera te fijaste en él, hija...", recriminaba la madre, instantes antes de que apareciese. La vacilante respuesta se vio interrumpida por la ansiada llegada: el joven avanzaba sonriente, saludaba de un lado al otro acompañado de Melissa Rossenberg, guionista de toda la saga además de las series Dexter y The OC. El sonido de las cámaras fotográficas se alzaba sobre el silencio de los fans, que se dedicaban exclusivamente a sacar fotos y a cazar autógrafos.



       Después de esa recepción vacía, los invitados franquearon las puertas al Auditori y la cola empezó a avanzar. Catalina, fundida en el sinuoso movimiento, fijó sus ojos en un individuo joven, arreglado, con la acreditación de los organizadores. Ese colgante era el resultado de un tácito acuerdo entre todos los que acudían a cualquier tipo de evento organizado: aquellos que los llevaban y aquellos que no. Llave de todas las puertas, "no debe de haber nada a lo que no tengan acceso", se decía Catalina. Los elegantes zapatos negros del individuo, llamado Luis, bordearon el hotel hasta alcanzar sus puertas.


Mañana continuaremos con la crónica del sábado.


Podéis ver las fotos aquí y aquí