dissabte, 12 de novembre del 2011

Crónica Festival de Sitges: Miércoles 12 de Octubre

Cuatro extraterrestres en el jardín del Melià

Un día más, el sol calentaba las cabezas de todos aquellos que admiraban el festival. Los extranjeros disfrutaban y mostraban su lado más veraniego; corrientes de gente invadían la playa de San Sebastián. Admiraban las pequeñas olas que rompían contra el malecón, a los pies de la iglesia. Sonaban las campanas. De nuevo en el Hotel Melià, muchas personas esperaban a sus nuevos ídolos royendo sus uñas. Se estrenaba Extraterrestre, la última película de Nacho Vigalondo. El film narra la invasión extraterrestre tras una borrachera;   cuenta en el reparto con Julián VillagránCarlos ArecesRaúl CimasMiguel Noguera y Michelle Jenner. Todos ellos, a excepción de la última, fueron presentados como grandes talentos de la nueva comedia española.


Carla, a un extremo del Jardín, observó como cuatro individuos se acercaban a paso lento y a trompicones hacia el photocall. Estaba acompañada de su amigo Adrián, que, de forma más atrevida, cogía el móvil y empezaba fotografiarlos. Los cuatro vestían ropa oscura y gafas de sol. Eran los encargados de Extraterrestre: Carlos Areces (camiseta azul y americana negra), Julián Villagrán (camisa de cuadros), Raúl Cimas (camiseta negra) y el director Nacho Vigalongo (polo azul). Carla era una fiel admiradora de Raúl y, cuando notó sus pasos cerca, no pudo evitar un vuelco en el corazón. Su compañero Adrián, sin embargo, quería hablar con Carlos. Mientras, bajo la atenta mirada atenta de las cámaras, los cuatro se detuvieron en el centro del jardín y alzaron las cabezas. Miraban todos juntos el cielo. Y, como previamente les habían pedido los periodistas, rieron como buenos cómicos.



dilluns, 31 d’octubre del 2011

Crónica: Festival de Sitges - Martes 11 de Octubre


"¡Somos los nuevos asiáticos!"

A la salida de la sala del Auditori del Hotel Melià transcurrían los útltimos días del verano. El sol iluminaba cada tramo del festival y una suave brisa marina incitaba a muchos a darse un baño. Una corriente de gente salía en desbandada subiendo la rampa comentando la película que acababan de ver: Melancholia. Un film que había causado diferentes reacciones. Ramón salía enfadado, disgustado con el último trabajo de Lars Von Trier; otros,  como Alberto y Sara, salían bostezando. Unos pocos, más familiarizados con este tipo de cine, hablaban del film. De pie y fumando tabaco de liar, Víctor y Rubén afirmaron haberla disfrutado; destacaron la profundidad dada a las relaciones familiares, felicitando la interpretación de Charlotte Gainsbourg. Sin embargo, Rebeca, una apasionada del cine, aplaudía a Kirsten Dunst, haciendo un especial hincapié en que, mirando el film, había sentido lo mismo que con El Árbol de la vida, de Terrence Malick: "le sobran algunos minutos, sobretodo en el aspecto fantástico".



La luz blanca reflejada en los parasoles del jardín del Hotel Melià, indicaba dónde saciar el hambre. Las tertulias de sobremesa giraban alrededor de Michael Ironside, actor premiado con la Máquina del tiempo (premio por toda su carrera) y protagonista de la película Transgression. Sentado en una silla, a la sombra, respondía unas preguntas a TVE. A su lado, en una mesa disfrutando un refresco, estaba sentada Pollyanna McIntosh, protagonista de The Woman  (Último film del director Lucky Mckee), que comentaba orgullosa con algunos amigos su emoción al ver que tantos admiradores querían hacerse una foto con ella.


En un abrir y cerrar de ojos, una montaña de periodistas se movilizó hacia el photocall: entraba el equipo de Emergo, una película del director catalán Carles Torrens apadrinado por Hollywood. El film trata sobre una investigación paranormal en un apartamento. A su lado, Rodrigo Cortés, escritor del guión y encargado de la segunda unidad de la película, el mejor confidente del director novel, miraba a uno de los jóvenes protagonistas, agarrado por Torrens, mientras movía enfáticamente sus puños de arriba abajo. Más tarde, Carles respondió a la pregunta de unos periodistas del Canal 8 sobre su éxito que lo resumía perfectamente: “Los cineastas españoles estamos de moda en Hollywood. ¡Somos los nuevos asiáticos!”

dijous, 27 d’octubre del 2011

Cómo el cine oriental se ha ido metiendo en nuestras pantallas




Este artículo es una síntesis de las muchas películas asiáticas premiadas en los principales festivales europeos. He escogido a algunos de los directores más ilustres y mejor premiados, centrándome en la producción de Japón, China, Corea del Sur y Filipinas. De haber incluido India, el artículo se hubiese alargado demasiado. Más tarde colgaré una lista por países  de todos los que hayan ganado algún certamen o hayan estado cerca. Espero que lo disfrutéis. 
  
La potencia de la industria cinematográfica de Asia es innegable. El primer factor a tener en cuenta es el de su extensión y el de su población: con 4000 millones de habitantes, representa el 60% de la población mundial. El ejemplo más flagrante es Bollywood, cuya producción anual supera a la de su casi homónima californiana. Y eso solo en India; directores japoneseschinoscoreanos y filipinos llevan años aflorando en festivales europeos.

            La influencia asiática es cada vez más notable: el Festival de Terror de Sitges abrió, en 2001, una sección destinada exclusivamente al cine oriental. Hasta 2003 se llamó Orient Express, a partir de ese año se combinó con Casa Asia y, desde 2009, recibe únicamente ese nombre. En los últimos años, ilustres figuras orientales han formado parte de los jurados de prestigiosos festivales: en el año 2000, la escritora india Arundhati Roy lo fue en Cannes; los cineastas Ann Huihongkongesa, y ParkChan-Wookcoreano, fueron miembros del jurado de Venecia en 2003 y en 2006, respectivamente.  



Old Boy, una de las películas más reconocidas de Park Chan-Wook

Años 50: un panorama principalmente nipón

            Pese a que al potente flujo de incursiones asiáticas desde principios del siglo XXI, se trata de un proceso que viene de mucho antes. Akira Kurosawareconocida influencia de George Lucas a la hora de crear el universo de Star Wars, marcó la entrada del cine japonés en el rango mundial gracias a Rashomon, en 1950, ganando el León de Oro en Venecia y el Óscar a la Mejor Película Extranjera, ambos en 1951. El film describe un asesinato mediante la utilización de testigos. Cuatro años después, Teinosuke Kinugasa se alzaba con la Palma de Oro en Cannes con su película Gate of Hell, en 1954. Explica la historia de un samurái que descubre que la mujer a la que ha salvado y con quien se quiere casar ya tiene marido. En 1952, Genghis Khan, de Ric Bustamante, sería la primera película filipina proyectada en Venecia y en optar al León Dorado.
            En 1980, Kurosawa recibió la Palma de Oro en Cannes por Kagemusha (La sombra del guerrero), en la que un general agonizante se ve obligado a recurrir a un doble, un pequeño delincuente, para poder librar batalla. Tres años después, Shohei Imamura ganaría su primera Palma de Oro en Cannes con La balada de Narayama; en 1997 ganaría su segunda con La anguila, convirtiéndose así en el cuarto doble receptor del máximo premio del festival francés, junto con Alf SjöbergFrancis Ford Coppola y Bille August. Imamura pertenece a la denominada Nouvelle Vague japonesa, en la que una serie de realizadores buscaron romper con el cine que consideraban comercial, como el de Yasujiro Ozu o  de Keisuke Kinoshita. El mismo año en que Imamura celebró el éxito de La anguilaTakeshi Kitano ganó el León de Oro veneciano con Hana-bi (Flores de fuego), la historia de un policía que, después de que un compañero acabae inválido, se ve metido en problemas con la mafia japonesa: los yakuzas.


Akira Kurosawa (1910 - 1998)


Siglo XXI: el principio del auge oriental

            De todas formas, la gran ola de cine asiático inundó los festivales a partir del año 2000La isla, de Kim-Ki Dukprovocaría el desmayo de un crítico en Venecia. El director forma parte de Nueva Ola surcoreana, que vio emerger a una serie de realizadores durante los últimos años del siglo XX. Sus primeras obras giran alrededor de la mujer, de la prostitución y del dolor; por esa razón, fue difícil de digerir para muchos occidentales.  Old Boy, de Park Chan-Wook, recibió el Gran Premio del Jurado de Cannes y el de mejor película en Sitges. La película, del año 2003, es la segunda entrega de una trilogía inspirada en un manga homónimo. Tres años después, sería jurado en Venecia. 


La Isla, de Kim Ki-Duk



En 2006, Jia Zhangke ganaría el León de Oro en Venecia gracias a Still Life. El realizador pertenece a la sexta generación del cine chino, que empezó a hacerse notar a partir de 1990; caracterizada por una manera de grabar a mano, barata y rápida. Este estilo contrastaba con el de la generación anterior, mucho más ornamental. El cine filipino también dejó huella a principios del siglo XXI: en el año 2000, Anino (Sombras) de Raymond Red, recibiría la Palma de Oro de Cannes. Brillante Mendoza seguiría con el testigo obteniendo el Leopardo de Oro en el festival de Locarno, Suiza, en el 2005  gracias a Masahista. Cuatro años después, recibiría el galardón de Mejor Película en Cannes con su obra Kinatay.

dimarts, 25 d’octubre del 2011

Crónica: Zombie Walk de Sitges - Viernes 14 de Octubre

La tarde de los zombies

(Viene del día anterior)

Detrás del sidecar, sujetando orgullosa una de las pancartas, Sasha avanzaba solemnemente. Era una muñeca despechada, "despreciada por las niñas", llevando con ella a Teddy, su ensangrentado oso de peluche. Un arañazo marcaba la mejilla de su blanquecina tez y unas considerables ojeras surcaban medio rostro. Se lo habían hecho ahí, en el festival, y había tenido que despertarse a las seis de la mañana: venía de Lloret.



Algunos infiltrados invadían el espacio reservado a los zombies, estropeando las fotos de por donde iban pasando. Los más respetuosos andaban dificultosamente a gachas. Resultaban incluso más curiosos que los disfrazados más puristas, como Raquel, que avanzaba arrastrando los pies con la mirada perdida. Maquillada en el festival, mostraba orgullosa su piel de muerta. "Han sido muy amables; además, me lo han hecho muy bien". Otros, como Álvaro y Sara, se maquillaron ellos mismos, en su casa. "Hace falta ser más de uno, si no, es demasiado complicado". Con menos recursos, algunos eran verdaderas odas a la imaginación. Manu, junto a su pareja, atravesados por una mazorca, se proclamaban oficialmente como los primeros zombies vegetarianos: "Comemos cerebros de tofu". Un moderno no muerto cargaba una aparatosa radio, de la que emanaba música electrónica. "¡Es el tecktonik zombie!", exclamaron unas jóvenes al verlo.

El último tramo de la cabalgata estaba cubierto por un cementerio de cartón. En las artificiales tumbas se leía, como no, Jack Daniels. El caos era tal que, entre los clientes de los bares de la calle donde tenía lugar, los zombies y los espectadores, ya no se distinguía quién era quién. Y así, la cabalgata vertió su contenido alrededor de un escenario al borde de la playa, donde todos bailaban al son de más heavy metal. Era el momento: los que habían observado durante el desfile podrían al fin hacerse una foto con aquel que más les hubiese impactado. Curiosamente, el deejay no era zombie.



dilluns, 24 d’octubre del 2011

Crónica: Zombie Walk de Sitges - Viernes 14 de Ocrubre



 La tarde de los muertos vivientes

El ojo de Juan colgaba de la cuenca. Como él, cientos de personas se disfrazaron de zombis y salieron a las calles de Sitges a pasear. Esperaban que fuesen las 20h30, hora en la que se habían citado todos delante del Brigadoon, para desfilar: era el Zombie Walk del festival de cine de terror. Una inmensa aglomeración de vivos y muertos se iba acumulando ahí, discutiendo sin ningún tipo de discriminación. Estampada en los estandartes de cartón que llevarían los cabecillas del desfile, la marca de Jack Daniel's era omnipresente. Unos altavoces dictaban qué hacer en caso de un ataque zombie al ritmo de heavy metal. Una lengua de fuego se retorcía alrededor de un libro que un predicador no muerto sujetaba con sus guantes.

"Esto parece el infierno", le comentó María a su madre, Marisa. Ésta no la escuchaba; quería enseñarle a su hija las proezas de su disfraz y, de repente, de su boca empezó a brotar sangre falsa.  La cabalgata empezó. 


Los espectadores marcaban el itinerario agolpándose alrededor. A la  cabeza, dos motos de la Guardia Urbana enfriaban los ánimos de los más exaltados. Detrás, un sidecar patrocinado por la eterna Jack Daniel's, conducido por una pareja de zombies recién casados. "Estoy aquí porque soy el hijo muerto del jefe... ¡alguna ventaja tiene que tener!"




Al rato, cuando la extraña cabalgata hubo avanzado bastante, se oyeron gritos. Se trataba de una sobreactuada escena en la que un zombie se retorcía de dolor. Otra estaba a su lado, a caballo entre el pánico y la hilaridad. Gente en círculo observaba a su alrededor, la mayoría sonrientes; los más ingenuos, en cambio, se preocupaban: "es que he oído esos chillidos y me he temido lo peor", explicaba Teresa.